27 de septiembre de 2013

LOS JARDINES NOS HABLAN




En distintas culturas y en épocas diferentes, los jardines han contenido muchos elementos simbólicos: laberintos, grutas, árboles de distintos tipos, …  No están colocados en ellos por azar sino que crean en el jardín una lectura: nos está narrando una historia y hay que prestar atención para entenderla. 

Carmen Calvo Serrano
Ingeniero agrónomo – Experta en Diseño y Gestión de Jardines

12 de septiembre de 2013

LA XEROJARDINERÍA NO ES LO QUE PARECE



Quizás te sorprenda que el jardín reflejado en la foto sea un xerojardín. La belleza del diseño y la confortabilidad no están reñidas con el bajo consumo de agua ni con el bajo mantenimiento. Un xerojardín también está lleno de vida, de color, de elementos que estimulan los sentidos.

Aunque cuando se habla de xerojardinería pensamos en jardines en los que predominan las plantas  de zonas áridas y las cubiertas de gravas de distintos colores, no tiene por qué ser así.
La Xerojardinería tiene que ver más bien con una planificación adecuada, con un sistema de riego bien diseñado, con un mantenimiento adecuado.

¿Quieres tener un jardín que consuma poca cantidad de agua? Te podemos ayudar.

Carmen Calvo Serrano
Ingeniero agrónomo – Experta en Diseño y Gestión de Jardines

11 de septiembre de 2013

ENTREVISTA A CARMEN CALVO, DIRECTORA DE HABITERRA


http://paisajenperspectiva.wordpress.com/category/entrevistas/



Carmen Calvo: docente y proyectista

23 jun
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Carmen Calvo es profesora en la escuela de paisajismo de Batres y lleva varios años desarrollando proyectos y cursos a través de su empresa Habiterra. En su doble condición de docente y proyectista hemos querido abordarla para conocer su experiencia y opiniones en ambos campos. Desde la terraza de su casa en la que nos recibe se disfruta de una tarde nubosa y agradable.
BATRES
PaisajenPerspectiva: Hola Carmen. Sabemos que la Escuela de paisajismo Castillo de Batres en la que eres profesora lleva poco tiempo adscrita a la Universidad Camilo José Cela como título universitario. Tú que llevas tiempo de profesora en ella, ¿cómo has vivido ese proceso?
Carmen Calvo: La escuela de Batres es muy particular. Ahora está adscrita a la Universidad Camilo José Cela pero sigue teniendo un carácter muy familiar. A nivel organizativo está dirigida por Enrique Paredes, que se sabe rodear de muy buena gente y todo el profesorado estamos a gusto. Eso se ha mantenido con el cambio. A nivel de gestión solo a partir de este año los profesores somos profesores de la Universidad, aunque lleva adscrita a la Universidad hace unos años. Este año se cumplen 40 años de historia de la Escuela formando profesionales de alto nivel en paisajismo.
PP: En mi opinión es una pena que no haya constituido antes la titulación oficial, de larga tradición en los países de nuestro entorno ¿Cómo fue el proceso de absorción por la universidad?
CC: Antes era un título propio de la universidad, y antes aún era solo un título privado. Existía solo como Escuela de Paisajismo de Batres pero no como título de grado. Se presento un programa a la Universidad; lo hicimos todo el profesorado, lo teníamos como una batalla de toda la vida de la Escuela, y se consiguió. Ahora, aunque englobada en la oferta de la Universidad, e impartida en sus aulas, conserva su carácter.
PP: ¿Ya no se dan clases en Batres?
CC: En la Escuela de Batres seguimos impartiendo formación a otros niveles: cursos presenciales y también online. Destinados para profesionales y para aficionados.  También estamos preparando cosas nuevas como algunos estudios de máster.
PP: ¿Y el nivel de matriculación de cada año en el títul ode grado es más o menos estable? Lo pregunto porque parece clave en la persistencia del mismo
CC: Sí, se matriculan al año unas 15 personas
PP: A las que impartes…
CC: Doy las que pertenecen al grupo de Tecnología, que es un compendio de varias materias: teoría de proyectos, edafología, climatología, fertilización, análisis de aguas, plantaciones y siembras, instalaciones de riego, drenaje e iluminación.
CC: Mucho y variado.
PP: Sí, y en la Escuela, fuera del las enseñanzas universitarias, imparto clases de diseño de Jardines, xerojardinería, iluminación de exteriores…

“aunque la visión que pueda tenerse es que la Escuela (de Batres) está impartiendo unos estudios muy ‘light’, el nivel es bastante alto”


PP: ¿Y terminan casi todos los que empiezan?
CC. Hay cierto nivel de abandono. Realmente es mucha materia. Y aunque la visión que pueda tenerse fuera es que la Escuela está impartiendo unos estudios muy light, realmente el nivel es bastante alto. Tienen de todo y es difícil abarcar. Ahora empezamos a tener un grupo de chicos que se matriculan después de acabado el bachillerato pero el perfil medio es el de gente que ya está trabajando, algunos son titulados en otras carreras universitarias como arquitectura, agrónomos, ingeniería agrícola, biólogos, historia del arte… en fin, un poco de todo. Y de toda esa gente que ya trabaja, a la que se le exige cuatro o cinco horas de clase diaria más entregas de trabajos, algunos abandonan porque no tienen tiempo.
PP. No sé si hay un hándicap previo al enseñar alguna materias que no tienen que ver nada con su pasado académico. ¿es así?  Por ejemplo,  la gente de agrónomos ya sabe edafología, pero los arquitectos o licenciados en historia del arte no.
CC: Bueno, todos empiezan desde el principio. Hay gente que son de agrícolas o agrónomos que se les convalida una parte, o a los arquitectos se les convalida el dibujo técnico, que es muy fuerte en la escuela, pero en general no se convalida demasiado. Ten en cuenta que el enfoque que se da a las materias es muy específico, y aunque la gente por ejemplo haya dado climatología, la climatología que se da en Batres está muy enfocada al paisajismo. Por otra parte asignaturas que han podido tocar, como dibujo técnico, composición, árboles ornamentales además de específicas en su enfoque son muy fuertes, y se da más de lo que hubieran recibido en su momento.
PP. Para mí es un enfoque que evita el problema de ciertas carencias que se ven en algunos paisajistas; con ejemplos de trabajos que tienen una base de diseño buena y la vegetación parece mal elegida o planificada, o un poco rutinaria; y al revés. ¿No crees que se nota mucho en algunos? Los ves y dices “Esto lo ha hecho un arquitecto” o “esto es de un agrónomo”
CC: ¡Claro! ¡Evidentemente! Por eso en la escuela se da una formación tan completa, teniendo en cuenta todo esto. Se da historia del arte, composición, dibujo, plantas, la parte técnica que doy yo, psicología ambiental… intentamos abarcarlo todo, no es fácil.
PP: Ahora mismo es una rara avis en el panorama profesional, y sin embargo es la única, junto con la especialidad de arquitecto paisajista de Barcelona (ahora como master), reconocida por la IFLA (International Federation of Landscape Architects)
CC: Queda mucho camino por andar. Llevamos años de retraso con “peleas” entre técnicos de distintas áreas. Estamos por un lado los técnicos haciendo proyectos y en algunos casos se ven carencias que son básicamente compositivas; personas a las que contratan particulares o las administraciones locales. Y luego está la otra parte, que está desarrollando proyectos dentro de la arquitectura, con otras carencias, pero en grandes proyectos, en proyectos estrella, en los que prima el diseño. Estos hay veces que se apoyan también en paisajistas, en equipos multidisciplinares porque se lo pueden permitir. Yo suelo trabajar sola pero también he hecho alguna parte en algún equipo de este tipo, en Catarroja, con un PGOU que desgraciadamente no llegó a salir.

“soy algo obsesiva con el mantenimiento posterior: intento diseñar jardines que luego sean fáciles de mantener”


PP: Y no crees que el hecho de que casi cualquiera “pueda” firmar un proyecto de paisajismo ha perjudicado mucho
CC: Claro. Sería muy importante que la titulación de grado se tuviera más en cuenta por parte de las administraciones. El ayuntamiento de Madrid ha contratado en los últimos años empresas que tienen paisajistas, y parece que lo están valorando, pero técnicos de ayuntamientos que sean paisajistas yo creo que son tres; o muy pocos, desde luego
ESTILO
PP. Entremos en un terreno pantanoso. El estilo compositivo. Yo creo que en la mayor parte de los casos, o sobra, o falta. ¿Tú cómo lo ves?
CC. Como en cualquier rama técnica en la que interviene la composición en muchos paisajistas sí se nota un estilo propio. Se nota en ciertas soluciones. Es normal. Todos tendemos a una serie de cosas, aunque en la composición te tengas que adaptar a unos condicionantes. Hay paisajistas que les gusta crear espacios muy abiertos con todo muy ordenado, otros lo contrario
PP: ¿Y el tuyo? Habrá algo que tiendes a repetir aunque sea subconscientemente
CC: Yo tiendo a hacer zonas pequeñas, “rinconcitos” con los que topas, no me gusta que el jardín se perciba de un vistazo. Tampoco me gustan las cosas muy contrastadas, tanto de color, como de materiales, y luego reconozco que tengo una cosa algo obsesiva con el mantenimiento posterior, intento hacer jardines que luego sean fáciles de mantener; para mí es fundamental. Por eso intento utilizar pocas zonas de pradera, no mezclar distintos tipos de vegetación, y en el riego hacer uno que está pensado para cada tipo de planta. También lo intento con el diseño usando líneas bastante claras, bien definidas. Trato de poner las plantaciones más bien rehundidas, algo que pertenece a la jardinería tradicional española.
PP: Y en la preparación, ¿antes de diseñar nada?
CC: Yo me fijo mucho en el entorno y en lo que es tradicional en la zona; hago antes que nada muchísimas fotos que miro una y otra vez. Intento tener muy en cuenta los microclimas; que no haya, por ejemplo, una zona estancial en un espacio con mucho viento. Ver si hay detalles curiosos que se pueden aprovechar a nivel de diseño…
PP: ¿Dibujas con Autocad?
CC: Sí, y los acabados los hago luego con fotoshop pero los dibujos básicos en Autocad.
PP: Autocad tiene bibliotecas de grafismo para algunos elementos ¿los usas? ¿O los de otros programas específicos? Los que yo conozco no son muy sutiles.
CC: No me gustan, la verdad; prefiero definir yo el grafismo. Y en cuanto a software específico de diseño de jardines tampoco me gustan mucho; dan un acabado demasiado artificial
PP: ¿Y en cuanto a los elementos vegetales? Porque todos tenemos alguna planta o grupo que nos gusta más que otros
CC: En general soy muy de árboles de hoja caduca, y de hoja perenne en porte grande utilizo muy poco, más en arbustivas; y luego me gustan las vivaces, las Achillea por ejemplo me encantan
CRISIS
PP. Tengo que preguntarte por la puñetera situación económica ¿Cómo ves la profesión ahora en España? ¿Cuánto se nota la crisis?
CC: Están haciendo trabajos los que están bien relacionados, especialmente. En este momento de crisis los que nos hemos dedicado más a un jardín público o privado de un nivel medio no lo llevamos bien, a nivel de proyecto y de obra. Desde luego hay muy poco trabajo y mucha gente que ha tenido que dejarlo. Pero también hay gente muy bien situada, porque son de clases altas o han sabido relacionarse, y están trabajando para esa gente que tiene incluso más dinero que antes, o sea que están trabajando más.
PP: ¿Y en cuanto a concursos o encargos públicos?
CC: Ahora no, hace unos años sí que había. Pero ahora se ha parado todo. En jardinería privada sí hay gente cada vez más consciente de que hay profesionales que saben hacer su labor y que su  jardín no va a quedar igual si se lo hace un buen profesional a que se lo haga un jardinero o un viverista, sobre todo la gente que tiene grandes jardines. Luego en los jardines medianos, de urbanizaciones por ejemplo, han descendido mucho los proyectos, pero aún hay gente que los encarga, yo de hecho he realizado alguno. No encargaban más que el proyecto. Y eso, que un particular te encargue un proyecto, cuando yo empecé no era habitual.



9 de septiembre de 2013

TU JARDÍN: UN LUGAR SUGERENTE Y ASOMBROSO, LLENO DE VIDA


El jardín es un micro mundo en el que cohabitan muchos elementos: agua, piedra, madera, plantas, insectos, aves, microorganismos, personas... Podemos interaccionar con él, prestarle nuestros cuidados. Pongamos atención a todo lo que abarca, plantas y no plantas. Dedícale un tiempo a observarlo, te recompensará regalándote momentos inolvidables.
En el jardín están las plantas que hemos colocado nosotros, las que no hemos puesto y han querido instalarse (no las desprecies de antemano); restos de vegetales: hojas, ramitas,… También aves que pasan por él, insectos, caracoles…; y hay seres invisibles a nuestros ojos que en muchas ocasiones son los mejores aliados de nuestras plantas. No los dañes o destruyas indiscriminadamente. Algunos de ellos hacen la vida más fácil a nuestras plantas y sin ellos su vida se complica.

23 de mayo de 2012

XEROJARDINERÍA Y JARDINES TRADICIONALES ESPAÑOLES

El reto de nuestro tiempo es realizar jardines bellos y confortables con poco consumo de agua. Diseñarlos y mantenerlos desde esta perspectiva  debería ser el objetivo de los profesionales del sector.

Desde las administraciones públicas a las empresas del sector y los particulares, todos deberíamos estar comprometidos con un cambio de mentalidad en el que la conciencia del ahorro del agua esté presente en la gestión de parques y jardines.

En todo caso, el ahorro de agua no está reñido con la estética y la confortabilidad del jardín. De hecho, los jardines tradicionales españoles de más belleza incluyen  algunos de los principios de ahorro de agua, que luego con el tiempo se fueron dejando en el olvido y que ahora estamos volviendo a recuperar:
Las plantaciones a un nivel inferior que los caminos. La agrupación de especies, el sombreamiento y las barreras cortavientos ya formaban parte de los jardines árabe andaluces y de la jardinería mediterránea clásica en general.

Volver a recuperar estos principios jardineros y mejorarlos con los conocimientos actuales es el principio que guía a nuestra empresa y los jardines creados por nosotros.

Carmen Calvo Serrano
Ingeniero agrónomo – Experta en Diseño y Gestión de Jardines

18 de abril de 2012

PARA COMPRENDER EL DISEÑO DE JARDINES: CLAVES DEL PAISAJISMO




El diseño de jardines va más allá de la simple elección de plantas como se cree muy a menudo. Tampoco consiste simplemente en la resolución de una serie de cuestiones prácticas obteniendo un conjunto armonioso a la vista. Es mucho más que eso.  

La apreciación de un paisaje no se limita a un efecto óptico, como correspondería a un cuadro, sino que en la valoración que cada uno de nosotros hace de ese espacio intervienen todos los sentidos. Además, el paisaje y su valoración individual esconden muchos aspectos poco apreciables desde el punto de vista del espectador poco experimentado. Hay una trasmisión de emociones y sensaciones que muchas veces provienen de nuestra experiencia vivida o heredada.
Todo esto hay que conocerlo para obtener un buen resultado en el diseño de un jardín.
Por ello, a continuación vamos a hablar de las claves del diseño de jardines, que hacen que, los que la hemos empezado a conocer, nos sumerjamos con entusiasmo en esta estimulante disciplina: el paisajismo.

EL LEGADO DE NUESTROS ANTEPASADOS

Una de las claves para el diseño de los espacios exteriores, así como de cualquier otra disciplina, es tener en cuenta las actuaciones realizadas con anterioridad. Nuestros antecesores nos han dejado un legado que nos afecta a la hora de sentir de una forma o de otra un espacio. Esto lo podemos apreciar no sólo en lo que hemos recibido en los últimos años sino también en lo que proviene de mucho más atrás, de cuando para el hombre la valoración del paisaje era una cuestión de supervivencia. De ahí viene que al hombre le guste colocarse en el filo del bosque, donde se da la pauta de “Ver sin ser visto” que es un precepto para la supervivencia en un medio hostil. También, los árboles nos dan protección, pero el bosque espeso nos produce intranquilidad ya que no controlamos lo que nos rodea. Algún depredador cercano podría acecharnos. También las edificaciones nos procuran refugio.
Los espacios abiertos requieren elementos verticales que nos produzcan cobijo, pero la posibilidad de ver los que hay a nuestro alrededor. Los miradores con vistas magnificas son más propicios al descanso y la meditación cuando ese elemento vertical nos resguarda (una pérgola, un árbol,…).
Los bosque son misteriosos y caminar por ellos produce sensación de aventura. Están bien para caminar, pero no para sentarnos relajadamente a descansar. En ese caso nuestra preferencia es más bien el espacio un poco más abierto pero con protección especialmente a nuestras espaldas.

El agua es un imán para el espectador de un paisaje. Es mágico. Pero no sólo por sus cualidades estéticas o ambientales. También nos gusta tenerla cerca porque significa la vida. No hay vida sin agua. El hombre siempre ha buscado su compañía para establecer sus comunidades.


NUESTRA PROPIA CARGA CULTURAL
Para apreciar las sensaciones que produce un paisaje también es necesario tener presente nuestra propia cultura.

Nuestro lugar de origen y nuestro conocimiento del entorno en el que nos encontramos hacen que la apreciación de lo que vemos cambie. Una forma conocida que represente un hito cultural o social lo aprecian y asimilan los pobladores de este lugar. Los demás visitantes del lugar no lo interpretan de la misma forma. Incluso les puede pasar desapercibido.

No tiene la misma sensación ante un paisaje de bosque (por poner un ejemplo), una persona joven que alguien de más edad, o un biólogo que un arquitecto o un ganadero. Nuestras propias vivencias hacen que interpretemos lo que vemos y sentimos en un espacio de una forma diferente.

PLANIFICACIÓN Y DISEÑO
La creación de jardines conlleva una parte inicial de planificación espacial. El jardín cumplirá unas funciones y debe estar preparado para albergar una serie de actividades. Por ello hacemos un estudio previo de esas necesidades que debe cumplir para que sea cómodo en su uso, según las personas que lo van a utilizar y las características físicas del espacio.


LOS SENTIDOS EN LA APRECIACIÓN DEL PAISAJE
Es importante tener en cuenta que no solamente el sentido de la vista interviene a la hora de apreciar un paisaje, sino que en esa valoración intervienen todos los sentidos.
La vista:
Cuando se presenta ante nuestra vista un espacio, recogemos al principio sólo lo más relevante de él. Captamos las distancias, las zonas libres, los espacios ocultos, los puntos llamativos por el color, el movimiento o su textura. Tenemos también una primera impresión en cuanto a la estructura del espacio y la armonía de sus componentes.
Si seguimos observando vamos fijando en la mente algunos detalles más hasta que tenemos una imagen mental esbozada de la escena. En este momento de la observación, en la visión que tenemos del paisaje rigen las leyes de la composición estética. Podemos mirar un paisaje como el que contempla un cuadro.
Por ello, en el diseño de un jardín se debe tender a lo sencillo, lo simple, donde no sobre nada. Si componemos con muchos elementos o con elementos variados muy llamativos, tardaremos más en tener una visión de esbozo de la escena, perdiéndose la vista en muchos puntos que crearán desasosiego. Es mejor contemplar un solo punto llamativo rodeado de elementos que forman un conjunto en armonía.
También merece la pena hablar de lo que no se ve pero se intuye o se imagina, en un paisaje. Cuando los espacios de cierta dimensión se contemplan enteros de un solo vistazo, suelen tener poco interés. Si estos espacios, o incluso los que ya no pertenecen al jardín los colocamos escondidos, de forma que se intuyan pero no se vean, el jardín gana en interés. Nuestras vivencias ancestrales junto con la imaginación hacen que lo vivamos como un espacio de aventura, en el que nos apetece indagar.
Por otro lado, la luz hace que los lugares produzcan distintas impresiones.  Uno de los secretos mejor guardados de los jardines es la utilización de los cambios de luz. Hace que el ambiente creado sea más agradable.

El olfato         
Es el sentido más primitivo. Es el primer sentido que se desarrolla en el ser humano. Es el sentido del recuerdo y la emoción.
Hay determinados componentes de los aromas percibidos que hacen que relacionemos el lugar explorado con otros conocidos con anterioridad. Esto nos transmite sensaciones ya vividas que pueden ser agradables o no.
Además, los olores están asociados a determinadas sensaciones y comportamientos: Espliego (estimula las actividades intelectuales), mar/olor a sal (potente reductor del estrés), albahaca (agudiza la atención), geranio y lantana (revitalizante), jazmín (tonificante y afrodisíaco), tomillo (antidepresivo), olor a pino (reconstituyente), limón (mejora la energía física),..
Normalmente asociamos olores con colores. Por ejemplo el color naranja con el olor a naranja. Si colocamos un naranjo junto a una pared pintada de naranja tenemos la sensación de que huele más.
En este caso, como en el ya comentado de la vista, la sencillez es la norma. No mezclar gran cantidad de aromas. El espectador se perdería entre ellos, no reconociéndolos incluso. Por otra parte los aromas se intensifican con la humedad y con el calor. En verano los olores serán suaves, ya que los olores vivos intensifican la sensación de calor.

El tacto
Lo apreciamos generalmente a través de las manos. También podemos percibir estímulos con los pies al caminar, al sentarnos. En el rostro las sensaciones también son intensas, por ejemplo las producidas por el aire al rozar con la piel. Los rayos solares y las diferencias de temperatura hacen que nuestra piel reaccione a ellas. Bajo la nuca es el lugar del cuerpo donde se percibe mejor la temperatura.
El tacto puede ser un instrumento a utilizar en el diseño de ambientes para personas con estrés, personas deprimidas que necesiten un lugar de refugio. En personas o niños miedosos es positivo incentivarles el tacto para que se habitúen y pierdan el miedo a explorar.

El oído
Desde un punto de vista psicológico con el oído recibimos dos tipos de ondas que percibimos como sonidos o ruidos.
Un sonido puede producir una sensación agradable, con ritmos conocidos y que se interpreta como positivo.
Un ruido es un estímulo sonoro que se interpreta como un conjunto anárquico de frecuencias agudas y graves; de niveles altos/bajos que no son deseados por el receptor con señales impredecibles. La molestia del ruido se incrementa si se percibe como innecesario o se asocia con factores de miedo.

Gusto
Este sentido se puede estimular en los jardines utilizando plantas de huerta o frutales de tal manera que se realiza una asociación entre el sentido del gusto y de la vista. Estas plantas nos evocan la riqueza, la abundancia, aportando ambientes de tranquilidad.

Otra dimensión: el tiempo
Aquí hay otra dimensión más: el tiempo, que hace que el jardín vaya cambiando, no sólo de estación en estación, sino también de año en año. Nunca es exactamente igual lo que vemos un día cono lo que veremos pasado un cierto tiempo. Las plantas como seres vivos van evolucionando. Algunos  materiales inertes también cambian con el paso del tiempo.


Estos son los datos de partida para el diseño del jardín. Crearemos una idea de conjunto para el espacio a diseñar. Algo que le de unidad y cohesión al conjunto de elementos y cualidades que se presentarán ante el espectador.
A partir de aquí empezaremos a estudiar la planificación del espacio estudiando de las necesidades que debe cumplir.



Carmen Calvo Serrano
Ingeniera agrónomo – Experta en Diseño y Gestión del Paisaje
Tf. 619824578

26 de septiembre de 2011

PARQUE ANDREÉ CITRÖEN EN PARIS: EL JUEGO DE LOS JARDINES CONTRAPUESTOS



Los diseños de los buenos jardines se estructuran a partir de un concepto único desde el que se desarrolla el conjunto del diseño. En este parque ese concepto es la unidad en sí como suma de elementos que se necesitan unos a otros para formar una entidad congruente. En gran medida, la integración se realiza a través del juego de la contraposición de opuestos:

El blanco y el negro: el ying y el yang.
Plateado y dorado: la Luna y el Sol.
El espacio abierto y el cerrado: la socialización y la intimidad.
Lo clásico y lo moderno: geometría y vistas del jardín clásico francés y elementos del jardín contemporáneo.
Inaugurado en 1992, es un parque con una superficie de 14 has. en los terrenos que ocuparon, entre 1915 y 1970, la antigua fábrica de automóviles Citröen, al sur oeste de París, en el distrito XV, en el margen izquierda del río Sena.

El proyecto surge de un concurso de ideas promovido por el ayuntamiento de París en el año 1.985, a cuyos dos equipos finalistas se les encargó la fusión de las propuestas presentadas por ambos. Los equipos ganadores eran los de los arquitectos paisajistas Gilles Clemente y Provost Alan. El conjunto es un parque de aspecto contemporáneo que invita a explorarlo y disfrutarlo.

El parque tiene tres áreas diferenciadas: El jardín blanco, El jardín negro y la gran explanada con sus jardines íntimos anejos.

El jardín blanco, formado por especies de floraciones blancas y hojas pálidas, en el que se ha distribuido las especies con poca densidad de plantación, contiene un espacio lleno en su centro.  Es un jardín que invita al movimiento, donde los niños pueden jugar y los visitantes pueden acudir con sus mascotas. En contraposición, el jardín negro, muy boscoso, en el que podemos contemplar especies con follajes y flores oscuras como lirios, tulipanes negros y tejos, encierra un espacio vacío en su centro. Aquí predomina la quietud, es un espacio para el recogimiento y la reflexión. Son jardines que representan el yin y el yang.                                                                                                                             
Un camino diagonal atraviesa el parque de noreste a suroeste. Empieza en el Jardín Negro; se va estrechando y conduce a la zona principal del parque: la Gran Pradera, continúa por el Jardín en Movimiento y termina en el muelle del Sena. Es un camino unificador de los espacios, conectando ambientes con distintos aspectos perceptuales en un recorrido trasversal. Parece romper la armonía de las lineas, como primer efecto. Esto le hace tener una gran fuerza visual, creando movimiento en las líneas, y en defintiva, es un elemento integrador en el conjunto del diseño del Parque.

La gran explanada central aprovecha todo rayo de sol, por lo que los parisinos lo utilizan ampliamente para correr, jugar,… y claro está: tomar el sol en días propicios para ello en una cuidad en la que la media anual de horas de sol es de 1725, aproximádamente 1000 horas de media menos que en Madrid. Esta gran explanada es el área para la socialización.

Se trata de una extensión rectangular de césped que actúa como eje principal del Parque, con un diseño que evoca los grandes jardines clásicos franceses. El espacio está enmarcado por grandes setos recortados por un lado, desde donde se accede a los jardines temáticos. Enfrentados a estos seis jardines, se han dispuesto seis estructuras construidas de granito de unos 30m de altura que parecen, según la periodista Eve M. Kahn “los modernos escondites de las ninfas que se encontraban a lo largo de los cursos de agua de los jardines neoclásicos”, junto a un gral canal de agua.

En el inicio de la pradera hay un espacio pavimentado dominado por dos construcciones monumentales. Son dos invernaderos con paredes de vidrio y marcos de madera. Estos invernaderos podrían ser como el palacio de un gran jardín clásico francés. Uno de ellos se utiliza para exposiciones temporales y eventos. El otro se está ocupado por exóticas plantas subtropicales. 

Entre los dos invernaderos hay una de las zonas del parque más entretenidas durante las épocas de calor: chorros de agua equidistantes que salen del pavimento, controlados por un temporizador que los dispara con distintas secuencias preprogramadas. Los niños, y algunos adultos, disfrutan del juego del agua, refrescándose durante los días calurosos del verano.

Los jardines íntimos o Jardines seriales, son jardines con un concepto propio, a partir del concepto global del conjunto. Diseñados junto a la gran explanda, están dispuestos de forma paralela entre sí, con superficies equivalentes y forma rectangular.

Cada jardín corresponde a uno de los cinco sentidos del ser humano: el olor, vista, tacto, gusto y oído; con un jardín para representar el "sexto sentido" la intuición. También están relacionados cada uno de ellos con un color, un metal, un planeta,un día de la semana y un estado del agua:




Jardín
Sentido
Metal
Planeta
Día de la semana
Estado del agua
Jardín azul
Olfato
Cobre
Venus
Viernes
La lluvia
Jardín verde
Oído
Estaño
Júpiter
Jueves
La fuente
Jardín naranja
Tacto
Mercurio
Mercurio
Miércoles
El arroyo
Jardín rojo
Gusto
Hierro
Marte
Martes
La cascada
Jardín plateado
Vista
Plata
Luna
Lunes
El río
Jardín dorado
Instinto
Oro
Sol
Domingo
La evaporación

Cada jardín está separado de los contiguos por un canal de agua que produce un agradable sonido burbujeante.
Sobre cada uno de estos jardines, en un nivel superior, existe un pequeño invernadero con plantas características de él, donde se dispone de asientos para cinco o seis personas.
En la zona más cercana al río se puede contemplar  el concepto elaborado por Giles Clemente como “Jardín en movimiento”, cuya base se resume en la frase: "Hacer todo lo posible con lo menos posible en contra".  Ésta sería  la posición del jardinero en el Movimiento de Jardín. El diseño del jardín, cambiante con el tiempo, depende de quién lo mantiene, no es sólo el resultado de un diseño plasmado en un dibujo. El objetivo de este jardín es: 
- Mantener y mejorar la diversidad biológica, como fuente de sorpresa, y garantía del futuro. Para ello es necesario 
- Mantener y mejorar la calidad de los sustratos orgánicos y elementos primordiales para los vegetales: agua, tierra, aire 
- Intervenir con la mayor economía de medios, la reducción del costo de  agua, el paso de las máquinas ... 
Con todo, este jardín representa la naturaleza en su estado más puro. En este Jardín del Movimiento se sembraron semillas de hortalizas y otras plnatas herbáceas, permitiendo que se reprodujeran libremente, con las semillas propagadas por el viento. Las plantas se entremezclan y crecen en todas direcciones. Hay aromáticas, rosas, buddleia, amapolas, bambú,…incluso las plantas que llamamos malas hierbas tienen su espacio.

Un artículo sobre este parque parisino escrito por Michael Riha termina haciendo una referncia al libro La Poética de los Jardines donde se dice que "sólo la imaginación puede representar lo que está ausente. A veces la cualidad más conmovedora de un lugar no proviene de lo que realmente está en él, si no de lo que está conectado al mismo a través del tiempo y el espacio de los recuerdos”. Al igual que en el resto de las expresiones del arte, los buenos jardines son capaces conmovernos al evocar sensaciones pasadas. En el caso del arte de los jardines intervienen en esta apreciación nuestros cinco sentidos, y el sexto: la intuición. Y el cambio producido por paso del tiempo.
Carmen Calvo Serrano
Ingeniera agrónomo – Paisajista
Tf. 619824578